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Arte · Censura

Gabrielle Goliath: el duelo que incomodó a una bienal

Gabrielle Goliath: el duelo que incomodó a una bienal
© Photo: Haupt & Binder, Universes in Universe

El duelo ocupa un lugar difícil en las grandes exposiciones internacionales. Puede conmover, pero también incomodar cuando las vidas que se recuerdan están atravesadas por conflictos políticos actuales. La controversia alrededor de Gabrielle Goliath y el pabellón sudafricano de la Bienal de Venecia de 2026 puso esa tensión en primer plano.

Goliath había desarrollado durante años Elegy, un proyecto que utiliza la voz, la presencia y el silencio para recordar a personas cuyas vidas fueron arrebatadas por distintas formas de violencia. Su trabajo ha abordado especialmente la violencia contra mujeres y personas queer en Sudáfrica. No busca ilustrar una noticia con imágenes impactantes. Construye espacios en los que escuchar y recordar se convierte en una experiencia compartida.

Su propuesta para Venecia incorporaba también la memoria de mujeres y niños muertos en Gaza. El Ministerio de Cultura sudafricano canceló la participación prevista y la decisión provocó un conflicto público sobre los límites de la intervención política en una selección artística. La artista y la comisaria cuestionaron la medida, mientras el ministro Gayton McKenzie defendía su rechazo a una propuesta que consideraba divisiva.

Una bienal nunca es un territorio completamente ajeno a la política. Los pabellones representan países, reciben financiación y se convierten en escaparates internacionales. Precisamente por eso, la independencia de las decisiones artísticas importa tanto. Cuando una obra se descarta por el asunto que decide recordar, la discusión deja de referirse solo a su calidad o a su pertinencia curatorial.

También conviene evitar una lectura demasiado fácil. El arte no está obligado a pronunciarse de una sola manera sobre cada tragedia, y cuestionar una propuesta artística es legítimo. Pero una cosa es debatir públicamente sus decisiones y otra que el poder institucional impida su presentación por considerar incómodo el tema.

En Elegy, la ausencia no se convierte en una estadística más. El trabajo de Goliath pide tiempo para escuchar lo que normalmente queda sepultado bajo el ruido de la actualidad. La controversia de Venecia recuerda que ese gesto, aparentemente frágil, puede resultar profundamente político.